23 jun. 2013

Una segunda oportunidad...

11:19 pm. Aún no puedo dormir. Efecto directo de haber pasado toda la tarde durmiendo. Era mi domingo libre, estaba en casa y me dediqué a dormir, leer; leer y dormir.

Como no puedo dormir, me dieron ganas de escribir sobre algo en particular: La bendición increíble de que existan segundas oportunidades; de que Dios, la vida, el Universo, el Ser Supremo o como quieran llamarlo, se apiade de la naturaleza humana y nos brinde una segunda (tercera, cuarta o quinta) oportunidad, de vez en cuando, aunque no la merezcamos.
Cuando nos equivocamos, por ejemplo, en el amor: Elegimos mal a nuestra pareja, nos hacen sufrir y luego la relación termina, pensamos: No volveré a enamorarme, no sentiré nunca más algo así por nadie. Pero viene la vida y pum!!! Nos da una segunda oportunidad.

Cuando cometemos un error muy grande: Traicionamos nuestros principios, desaprovechamos el tiempo, tiramos nuestra energía, en fin, perdemos el norte, Dios nos da la opción de recapacitar, de meditar, de tomar decisiones, de actuar. Es decir, nos da una segunda oportunidad.


Esa segunda oportunidad es el regalo más maravilloso, después de la vida. Saber que nunca es demasiado tarde para empezar a actuar de manera correcta. Saber que nunca el odio es superior al amor, que nunca el dolor es interminable y que aún en las pruebas más difíciles, siempre habrá una nueva oportunidad para recomenzar, para retomar el sendero y luchar por alcanzar el objetivo final: La felicidad, la plenitud, la estabilidad y el éxito.


Y yo, en esta noche en que no puedo dormir, dirijo una oración profunda en agradecimiento justamente porque Dios me acaba de dar una segunda oportunidad. Y eso, vale más que el oro. 

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