21 abr. 2013

Estoy plenamente enamorada ¡Y de una mujer!


Creo que nunca he estado enamorada realmente, hasta ahora.

He tenido dos novios maravillosos en toda mi vida. (Gracias a Dios por eso) El primero, un chico mayor que yo, guapísimo, amable, sumamente simpático y cariñoso. El segundo, divertido, brillante, muy seguro de sí mismo y además, periodista. De ambos estuve sumamente enamorada. ¡Quizás demasiado!

Pero antes de ellos, cuando tenía sólo once años, me enamoré perdidamente de un compañerito de la escuela. Y sí, yo creo que uno se puede enamorar a cualquier edad.

Él, un moreno, orejón y sonriente aspirante a jugador de fútbol profesional fue mi primer amor. Me volví loca. Pensé que me casaría y tendría muchos hijos con él. Cosa que gracias a Dios, no pasó.

No obstante, hoy me convencí de que nunca he estado realmente enamorada hasta ahora. Y de una mujer. De mi ahijada preciosa de dos meses y medio, llamada Kendy.


Creo sinceramente que un ser humano no puede decir que conoce el amor, hasta que no viva la experiencia de sentir que todo mejora con sólo recordar la sonrisa o la mirada de un bebé.
Esa es la pura y plena realidad que estoy disfrutando en este momento. Antes, mis sobrinos me habían alegrado la vida. De hecho, mi adorado Jordan Miguel tiene hoy 16 años y está iniciando la universidad. Siempre ha sido y será mi pequeño bebé de ojos verdes, a quien amo con locura.

Pero ahora, que no sólo soy tía sino también madrina de la pequeña Kendy, puedo saber lo que se siente estar cerca (aunque sea un poco) de la experiencia plena y perfecta de ser mamá.


Kendy es la luz de mi vida. Sus ojos azules me alegran la mañana. Alzarla, mimarla, darle besos y pasearla en el pequeño cochecito rosado por toda la casa, una y otra vez, para que se mantenga tranquila, me hace sentir más útil que si escribiera cinco reportajes de denuncia seguidos.

Esperar a que llegue el fin de semana en que viajaré a Pérez Zeledón, con el único objetivo de ver a mi madre y a la bebé, convierten las dificultades y retos de cada día, en un simple escalón más.

Ser madrina es una gran responsabilidad. Ya me voy dando cuenta. Ahora entiendo a mis pobres padrinos que no sabían que hacer conmigo cuando adolescente. Ser madrina es un compromiso con Dios, con la vida, conmigo misma y con otro ser aún más importante que mi propio yo.



Pero por lo mismo, ser madrina es una razón más para vivir. Y no sólo para vivir, sino para ser feliz mientras vivo.

Ser madrina además, me ha enseñado que hay distintas formas de amar. Que el amor tiene mil y una forma de mostrarse al mundo. Que un solo corazón tiene espacio suficiente para toda la humanidad. 

Que reine la paz en el mundo


Creo que lo que está mal en el mundo, es la propia esencia del Ser Humano, o lo que ha cambiado en ella desde el día en que fue creado. ¡A veces pienso en lo hermoso que sería este planeta, si no existiéramos nosotros! Nos hemos convertido en aves de rapiña.



Esta mañana, mientras almorzaba con don Alberto Cañas - como tantas otras veces en los últimos años - nuestra conversación giró en torno a la violencia y el odio que anida en el corazón de la mayoría de las personas y los actos tan terribles que son capaces de hacer en nombre de cosas tan loables pero mal interpretadas, como la religión, la sed de justicia o el hambre de superación.

Le conté a don Beto, algo que horas antes me había contado mi querida profesora de italiano, Stefania Iannaco: La historia de un hombre alcohólico que vive en la calle vendiendo chicles y mentas.

La semana pasada, este muchacho protagonizó una rencilla callejera contra un conductor que estaba pasando por ahí, en su carro, un sábado cualquiera y que molesto con las necedades del borracho, sacó un machete y le cortó la cara.

¿Qué puede tener en la cabeza un tipo que reacciona de forma tan extremadamente violenta contra un problema que se podía resolver yéndose de ahí, así sin más? ¿Cómo es posible que un hombre común y corriente esté dispuesto a matar a otro sin pensarlo dos veces, como si de sentarse en el parque a leer un libro se tratara?



También, mencionamos la tétrica experiencia de los atentados en el Maratón de Boston ocurridos el martes anterior, en el que fallecieron 3 personas y otras 176 resultaron muy mal heridas.

Resulta que el Gobierno de Estados Unidos dice los culpables fueron dos chicos de origen checheno – ruso, hermanos, de 19 y 26 años, que eran residentes legales estadounidenses y musulmanes de corazón. Como dijo mi amigo Alonso: ¡Qué tan cliché!

El mayor murió dos días después del atentado, en un operativo policial. Y el más chico y con cara de ángel, fue detenido anoche. ¡Ahí tienen a los supuestos responsables! Cosa que no me creo mucho, pero bueno.

En caso de que fuera real  la versión gringa de los nuevos seudo terroristas, me pregunto ¿Qué puede motivar a un guapo joven de 19 años, estudiante de una de las mejores universidades del mundo (Cambridge) y con un brillante futuro por delante, a colocar bombas caseras y arrancarle piernas y brazos a inocentes y saludables corredores?

También pensé en un viejo amigo de la infancia que fue asesinado en mi pueblo, durante una típica y pacífica feria deportiva, la tarde de un domingo, frente a decenas de niños, por un problema entre familias.



Todo esto viene a cuento porque durante la clase de cultura italiana de hoy, vimos una película sumamente emotiva y cruda que se llama: Io non ho paura. (No tengo miedo).

El filme narra la historia de dos chicos de 10 años: Michele (Miguel) y Filippo (Felipe). El primero es un niño encantador, travieso y sumamente valiente, atrevido y con coraje. El segundo, es un niño tímido y educado, que fue secuestrado y está muriendo de hambre y sed, en un foso lleno de humedad, suciedad y oscuridad. Michele está dispuesto a mantener vivo a su nuevo amigo, hasta que descubre que su padre es uno de los secuestradores. A partir de ahí, empieza una verdadera odisea fundamentada en la amistad y la valentía.

Sin embargo, lo que más me impactó de la película es ver hasta dónde están dispuestos a llegar algunos adultos, justificándose en la pobreza.


Yo nunca he sido pobre. Es decir, nunca he tenido que quedarme sin comer por falta de alimento, o que andar descalza porque no tengo zapatos. Pero pienso, con todo respeto, que la pobreza no puede servir de argumento para secuestrar a un pequeño y dejar que se muera de hambre y frío, mientras se desangra en un viejo pozo, a raíz de las heridas que le provocan las cadenas.

Creo que pocas veces he llorado tanto viendo una película. Ni he pensado en ella luego de terminar de verla, como con Non ho paura.

Sí, este mundo no es justo. Creo que nunca lo ha sido y probablemente jamás llegue a serlo. Pero la violencia y el odio sólo pueden crear más violencia y odio. No hay nada diferente que esperar del karma de un planeta lleno de humanos defectuosos y egoístas.

O quizás sí. Dicen que si cada individuo se preocupara por su salud mental, su equilibrio emocional y su estabilidad espiritual, y buscara la paz y el amor dentro de su corazón, como una lucha propia, sin pretender cambiar a los demás, sólo a sí mismo, todo sería más fácil y el final de la guerra estaría cada vez más cerca.

Quizás si la ambición descontrolada, la agresión, la envidia y el dolor fuera sustituido en lo más profundo de cada ser por la oración, la meditación, el agradecimiento y la amistad, estaríamos más próximos a encontrar el Verdadero Equilibrio del Ser, en este mundo terrenal.

La semana pasada conocí a una brillante y preciosa chica de 19 años, cubana, residente en Estados Unidos pero enamorada de Costa Rica y especialmente de Pérez Zeledón, que me dijo muy convencida: ¡Cuánto me alegra saber que aún existe gente buena en el mundo! Y yo le dije: ¡Eso es lo que hace que aún valga la pena seguir aquí!

Y lo sigo pensando: Que la gente buena, aunque está en peligro de extinción, es una razón muy concreta para seguir teniendo fe en la Humanidad. ¡Que reine la paz en el mundo! Cada noche, oro por eso. 

8 abr. 2013

21 principios para alcanzar el verdadero éxito


Servicio: Nuestra recompensa en la vida está en relación directa al servicio que proporcionamos a nuestros semejantes. Los que solamente buscan oro cavan mucho y hallan poco. Aprovecha más el que sirve mejor.

Compromiso: Hágase indispensable siendo un ser de soluciones y no de problemas; nadie contrata a una persona para que le cause problemas, sino para que encuentre respuestas.

Trato: Trate a los demás como los seres más importantes sobre la faz de la tierra, "sé con tu prójimo como lo eres contigo mismo"; muchos pueden actuar servicialmente, rara es la persona que piensa servicialmente.

Aprendizaje: Cuando algo falle hay que asimilar la lección y adelante, ¡ánimo!; un error reconocido es una victoria ganada. 



Crisis: Los problemas para el ser excelente son oportunidades no resueltas; la dirección se aprende dirigiendo y se aprende mejor en medio de obstáculos.

Acción: El triunfador y el perdedor tienen los mismos problemas, la diferencia está en que el primero actúa para resolverlos y el segundo procura evitarlos; es mejor gastarse que enmohecerse.

Actitud mental: No pierda el tempo lamentándose de los problemas, mejor resuélvalos; es preferible encender una vela que maldecir las tinieblas.

Capacitación: Pregúntese todos los días cómo puede ser mejor que ayer. Invierta en su preparación. Como la tierra por más rica que sea no puede dar frutos si no es cultivada, la mente sin cultivo tampoco puede producir.


Motivación: Motívese diariamente. Inicie el día con una sonrisa, es la prenda más bella que podemos lucir ante los demás, empaque sus problemas en la bolsa y sonría, sonría, sonría. 

Alegría: Disfrute alegremente todo lo que haga, descubra que trabajar arduamente es divertido. Es más acertado conservar intacta la capacidad de disfrutar que ganar un montón de dinero.

Plenitud: Procure vivir plenamente, sólo el día de hoy viva como si fuera a cumplir cien años, pero estuviera listo a morir mañana.

Trabajo: Si usted desea ganar más recuerde la más simple de las fórmulas: trabaje más y en forma más inteligente; el éxito no sólo requiere de un mayor esfuerzo, use los talentos que tiene, los bosques estarían solitarios si los pájaros no cantaran en ellos.

Ascenso: Recuerde que su jefe inmediato es su cliente, proporciónele satisfacción y él se encargará de promoverlo. Con tiempo y trabajo se consigue lo que la fuerza y el afán persiguen.

Honestidad: Es el camino más digno a la riqueza, inicie siendo honrado consigo mismo, no se auto robe el tiempo, y el desarrollo; cuando se pierde la fe y el honor desaparece, entonces muere el hombre y surge la bestia.


Objetivos: Todos los días haga una lista de las cinco cosas más importantes que tenga que realizar y hágalas, es la forma de dar sentido diario a nuestras vidas, es joven a cualquier edad el que hace planes para mañana.

Misión: Descubra cuál es su misión en la vida: en su trabajo, con sus amigos, su pareja, su familia y su nación. Piense cómo le gustaría ser recordado, si como un pálido perfume que la más tenue brizna se llevó o como la más bella de las fragancias con que Dios nos regaló.

Vocación: Decídase a ser un ser de Excelencia aquí y ahora; la Excelencia es un llamado universal y el hombre es un pedazo del universo hecho vida, una vida dedicada a la Excelencia.

Fe: Recuerde que usted se convertirá inevitablemente en lo que piensa de usted mismo, pues lo que la mente del ser humano puede crear y creer, su corazón lo logrará.

Trascendencia: Usted es importante, condúzcase en todo lo que haga como lo que es: un ser extraordinario. Que su vida no sea un fugaz chispazo, sino una antorcha que alumbre por siempre.

Sueño: Tenga un ideal en la vida, un motivo para luchar, un sueño por realizar y tendrá una razón para vivir; descubramos nuestros sueños y vivamos para verlos, con los dos pies en la tierra, con el alma en las estrellas.


DIOS: Dedique un poco de tiempo todos los días para estar cerca y a solas con el creador, es la fuente inagotable del amor, recuerde que su vida es un cuento de hadas escrito con el dedo de Dios y a usted le corresponde hacerlo realidad.

FUENTE: El Campo de los Sueños.