4 jul 2016

Si actuáramos como hermanas

Imagina todas las cosas grandiosas que podríamos hacer las mujeres si trabajáramos juntas, apoyándonos unas a otras, sin criticar. ¡Sería estupendo! Nada nos detendría, nos comeríamos el mundo, alcanzaríamos las estrellas y seríamos, por fin, absolutamente felices.

En eso es lo que creo. Y por eso lucho. Cada día, sin descanso.


Recientemente, tuve una idea inspirada. Una de esas iniciativas que te apasionan, te paralizan el corazón y luego te roban el sueño: Quise formar un pequeño “Club de Mujeres Empoderadas” en mi lugar de trabajo.


Para mí, el empoderamiento femenino es una especie de propósito de vida, así que la idea era que ese “club” realizara conversatorios que estuvieran fundamentados en los principios de la sororidad, la mentorización entre mujeres y el poder del networking. En español, quería que fuéramos un grupo de mujeres profesionales que nos apoyáramos unas a otras; que actuáramos como hermanas.  


Invité a unas 50 compañeras de trabajo, coordiné la participación de algunas directoras de la institución cuya trayectoria profesional resulta admirable, reservé una pequeña terraza y compré fresco y galletas. Sólo llegaron 5 mujeres, contando a las dos expositoras. En total, conmigo, éramos 6.

¿Me deprimió eso? ¿Me detuvo? ¡NO! En realidad, esa primera sesión del Club de Mujeres Empoderadas fue realmente grandiosa; en la intimidad de una relación de empatía entre chicas, conversamos sobre cómo liderar sin repetir patrones masculinos, sobre cómo servir de mentoras a otras mujeres, sobre el rico aprendizaje que hemos recibido de grandes hombres y mujeres con quienes hemos topado en nuestra vida académica y laboral, y sobre qué significa alcanzar el verdadero éxito en la vida.

Ha sido una de las reuniones más provechosas de mi vida, y creo que nació algo; se gestó una comunidad de campeonas y maestras de vida. Ahora, estamos programando una próxima sesión para dentro de 22 días y estoy segura de que asistirán más mujeres.

Pero lo que más me motiva es reconocer que no estoy sola: Que existen mujeres transgresoras, subversivas, rebeldes, soñadoras, que aman los retos, valientes y empoderadas. Mujeres que me inspiran, me motivan, me guían, me sirven de ejemplo para no darme por vencida, para pensar que sí puedo.